Blog

Camino de Santiago: experiencias compartidas

Hace unas semanas recibimos un encargo muy especial desde EE. UU. : uno de nuestros mapas del Camino de Santiago para completar esta bonita composición. Su autora, Andrea Duncan, ha querido compartir con nosotros qué significó el Camino para ella.

La original composición de Andrea.

“En 2016, a los 61 años, me embarqué en una experiencia como ninguna otra. He tenido una vida llena de aventuras, viajando y viviendo en México, Costa Rica, Ecuador, y Brasil. Me enamoré de la cultura hispana pero nunca había visitado España. Desde el momento que me enteré del Camino de Santiago, sabía que éste era mi destino, un camino “natural” de mi vida… ¡tuve que hacerlo! Fue el más increíble—y más difícil—esfuerzo de mi vida.

Una de mis metas para completar el Camino fue la oportunidad de desafiarme a mí misma… ¡eso sí lo realicé el primer día! Pero la belleza que me esperaba en mi Camino me hacía olvidar los dolores y el cansancio. Tomé más de 2,500 fotos y aún no pude capturar la magia de su país. Caminar las mismas rutas que miles de personas han hecho siglos atrás… es muy poderoso.

Cada aspecto de España es único: los paisajes de cada provincia, la arquitectura, la comida, y su vino famoso. Pero, lo que más me influyó fue la gente… los españoles. Una gente tan genial, amable, servicial…siempre me trataron con cortesía y respeto. El comportamiento de la gente me encanta, porque me gusta hablar y compartir con otras personas. Conocí a peregrinos de 30-40 diferentes países y tengo el honor de decir que tengo amigos españoles de verdad.

Mi camino duró 44 días y me quedé en España un total de dos meses. Es una experiencia que todavía estoy tratando de entender y procesar. Sería un sueño regresar a España… ¡es una maravilla! Tener mi compostela, el mapa en relieve y mi concha como parte de mi recuerdo del Camino verdaderamente no tiene precio. ¡Que viva España!”

¿Os animáis a contarnos vuestra experiencia? Podéis hacerlo en nuestra página de facebook o a través del correo info@all3form.com.

¡Nos encantaría conocer vuestro Camino! :)

Paralelo 40 N: de la tierra de los búnkeres al monte sin mujeres.

¿Qué regiones del mundo conoceríamos si camináramos en línea recta desde España? En el post anterior os propusimos iniciar esta excitante vuelta al mundo recorriendo el paralelo 40 N desde Castellón de la Plana. En esta segunda entrega, dejamos el puerto de Otranto y cruzamos el Adriático para desembarcar en Albania.

Búnkeres, historia y playas esmeralda

Gjipe_Beach,_Albania

Riviera Albanesa De Pudelek (Marcin Szala) – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0v

Aunque su topónimo autóctono (Shqipëri/Shqipëria) significa Tierra de Águilas, bien podría significar tierra de búnkeres, pues hasta 750.000 de estas construcciones salpican el país, fruto de la locura del dictador Enver Hoxha. Nuestro paralelo nos deja en el puerto del pequeño pueblo de Piqeras, en el corazón de la Riviera albanesa.

Esta franja de costa bañada por el Mar Jónico es uno de esos escasos destinos de vacaciones paradisíacas aún no invadidos por las hordas de turistas. Sus pueblos costeros, como Shen Vasil, Sasaj, Nivice, Spille, Qeparo, Jal o el propio Piqeras, cuentan con una magnífica arquitectura tradicional en forma de templos, castillos, monasterios y pequeñas iglesias, playas solitarias de color turquesa y una gastronomía envidiable.

GIROK

Vista de Gjirokastra. CC BY-SA 3.0, http://bit.ly/29QQAA3

 

Sin abandonar Albania, nos adentramos en el interior y entramos en la región de Gjirokaster, donde se encuentra la ciudad de Gjirokastra, Patrimonio de la Humanidad y que cuenta con uno de los patrimonios artísticos más importantes de los Balcanes.

La Unesco dijo de ella que es “un raro ejemplo de un bien conservado pueblo otomano, construido por grandes propietarios terratenientes“. Sus edificios más típicos son los kules, un tipo de casa-torre de origen turco muy característico de la región balcánica.

La patria de Alejandro Magno y el Olimpo de los dioses

Desde allí llegamos a la región de Macedonia, al norte de Grecia. La patria de Alejandro Magno es una tierra lluviosa y siempre fresca, con numerosos ríos y arroyos que la cruzan a lo largo y ancho del territorio. Es una zona poco masificada por el turismo, en la que hay verdaderos tesoros arqueológicos, una ciudad deliciosa y acogedora- Tesalónica- y una península, la Calcídica, que reúne el monte Athos y algunas playas espectaculares.

monte olimpo

Monte Olimpo. De stefg74 from Larisa, Greece, CC BY 2.0, http://bit.ly/29PxLOF

Al sur de Macedonia, en el límite con la provincia de Tesalia, se encuentra el Olimpo, el monte más alto de Grecia. En la mitología griega el Olimpo era el hogar de los dioses, presididos por Zeus. Desde este monte Zeus y sus hermanos, Poseidón y Hades, ayudados principalmente por los Gigantes, los Cíclopes y los Hecatónquiros, combatieron a Crono y los Titanes en la guerra conocida como Titanomaquia. Tras la victoria, los dioses moraban allí en mansiones de cristal. En realidad no se trata de un monte único, sino de una cadena montañosa, dentro de la cual destaca la cumbre del Olimpo con sus 2.917 metros de altura sobre el nivel del mar. Ascender hasta la cima de este legendario monte es una experiencia inolvidable.

Un monte sin mujeres, niños ni animales hembras

1280px-Simonopetra_Aug2006

Monte Athos. De Michalis Famelis at en.wikipedia CC BY-SA 3.0, http://bit.ly/29PxJWV

Nuestro paralelo también discurre por el Monte Athos, hogar de 20 monasterios ortodoxos (griegos, rumanos, ruso, búlgaro, serbio y georgiano). Aunque están bajo soberanía griega, conforman un territorio autónomo exento de ciertas leyes, hasta el punto de prohibir la entrada a todas las mujeres que no pueden acercarse a 500 metros de su orilla.

Este centro espiritual de la Iglesia ortodoxa griega fue creado en el siglo XI y alberga algunos de los más antiguos y remotos monasterios del planeta. Se trata del mayor lugar del mundo donde existe veda a las mujeres. En la actualidad residen en él unos 1.400 monjes y cada día sólo se permite la visita de 100 peregrinos ortodoxos y otros 10 no ortodoxos.

monte athos 2

Monte Athos. CC BY-SA 3.0, http://bit.ly/29YBDwg

Pero no sólo las mujeres están prohibidas, un reglamento del siglo X afirma que todos los animales que sean hembras están excluidos del lugar. Sólo los hombres capaces de tener barba podían visitar este sitio, por lo que los niños y eunucos estaban descartados. El temor era que una mujer se hiciera pasar como niño o eunuco para colarse dentro, algo que los monjes no han podido evitar por completo. Durante la guerra civil griega, entre 1946 y 1949, algunas mujeres y niñas entraron persiguiendo a sus rebaños; en 1953, una mujer griega entró en el lugar vestida de hombre y en mayo de 2008, cuatro mujeres moldavas fueron abandonadas allí por traficantes de personas y los monjes las perdonaron.

Y EN LA PRÓXIMA ETAPA DEL VIAJE…

En la próxima entrega nos adentraremos en las populosas calles de Ankara, la capital de Turquía, conoceremos la antigua ciudad de Erzurum y Yerevan, la capital de Armenia, un auténtico diamante en bruto para los viajeros más intrépidos.

Desde allí y tras ascender al Monte Ararat, donde la Biblia sitúa el Arca de Noé, nos adentraremos en Azerbayán y hasta alcanzar  su capital, Bakú, donde hibridan el vanguardismo y la antigüedad con un resultado de lo más sorprendente.

Paralelo 40 N : La vuelta al mundo desde España

ETAPA I: DE CASTELLÓN  A APULIA (ITALIA)

¿Quién no se ha preguntado mirando el mar qué país hay al otro lado? En All 3D Form os proponemos un viaje extraordinario: dar la vuelta al mundo siguiendo el paralelo 40 Norte. Una línea de latitud que nos llevará desde Castellón de la Plana a ciudades de leyenda como Samarcanda o Bukhara, a montes míticos como el Olimpo o el Ararat, a herméticas dictaduras como Corea
del Norte y a populosas urbes como Nueva York o Pekín.

40º Norte, 0 º Este : Castellón de la Plana

Zonas geoastronómicas

Zonas geoastronómicas

“Será maravilloso viajar hasta Mallorca…”, entonaban Los Mismos en 1968, imaginando un puente que uniese Valencia con las Islas Baleares. Y no, no hay un puente para cruzar en bicicleta, pero sí un paralelo que une ambas costas. Y el Monte Olimpo. Y Samarcanda. Y Pekín. Y Nueva York. Es el paralelo 40 Norte.

Hablamos de  un círculo imaginario que se sitúa 40 grados al norte del Ecuador terrestre, en la denominada zona templada del planeta. Esto significa que se encuentra entre el paralelo más al norte en el cual el sol alcanza el cenit, el llamado Trópico de Cáncer (23º 27′ N) y el Círculo Polar Ártico (latitud 66º 33′ N).

Foto: Ayto. de Castellón

Sobre los paralelos de la Tierra y comenzando a contar desde el meridiano de Greenwich, se mide la longitud en grados sexagesimales de cada punto del planeta, que podrá ser Este u Oeste en función de que esté a derecha o a izquierda del meridiano.

Y existe un lugar en España en el que se cruzan el Meridiano de Greenwich y el paralelo 40 N, entre árboles frondosos y algarabía de juegos infantiles: el Parque del Meridiano (40º N 0′ E) en Castellón de la Plana. Allí, un vértice geodésico erigido por el Instituto Geográfico Español señala  el punto elegido para nuestra vuelta al mundo siguiendo los de 30.600 km del paralelo 40 Norte. Sólo tenemos una regla: desviarnos como máximo de nuestra ruta 30′ hacia el norte desde la línea del paralelo.

¡Comenzamos nuestro viaje!

 

 

Menorca y Cerdeña: dos paraísos mediterráneos

640px-Puerto_de_Ciudadela

Ciutadella de Menorca CC BY-SA 3.0 http://bit.ly/1Xcx97a

 La primera etapa de nuestra ruta nos lleva a detenernos en Menorca. Reserva de la biosfera, escenario de construcciones megalíticas, salpicada de maravillosas calas de agua cristalina, el paralelo 40 cruza su extremo norte. Nuestro primer contacto con la isla es la fascinante ciudad de Ciutadella de Menorca (40ºN 3º 50′ E). Fue capital de Menorca hasta 1722 y su encalado casco antiguo, el pintoresco Mercat y la magnífica catedral atraen visitantes de todos los rincones del planeta. En ella, no hay que dejar de admirar la gran Plaza des Borns y sus palacios neoclásicos; o su puerto, que conserva un seductor ambiente entre marinero y bohemio.

4 T

Naveta des Tudons (Menorca)

Algo más al este, encontramos uno de los iconos menorquines por excelencia, la Naveta des Tudons (40º 00′ 11″ N 3º 53′ 29″ E), una tumba colectiva prehistórica donde se han encontrado los restos de un centenar de isleños, junto con valiosos objetos funerarios.

Como despedida, nos encaminamos a la playa de Mongofre (40º 00′ N, 4ª 12′ E) donde la artista Nuria Román instaló en 2012 una aguja de 4,50 m que ‘enhebra’ la línea imaginaria del paralelo 40º N (Ver vídeo). Su proyecto colectivo Latitud 40º pretende unir las culturas y países por los que discurre el paralelo 40º a través de intervenciones artísticas como la aguja de Mongofre.

Bastioni_Alghero

Alghero. De scarabeo150 http://bit.ly/1LR8k0a

Dejamos atrás Menorca y partimos hacia la salvaje Cerdeña, en cuya herencia tradicional se entremezclan el pastoreo, la cultura agrícola y las costumbres marineras. Al oeste encontramos la ciudad de Alghero (40º 33′ N, 8º 19′ E), la más turística de la isla. Conquistada por los aragoneses y dominada por los españoles durante cuatro siglos (1326-1718), Alghero tiene por bandera la senyera, conserva un dialecto catalán (el algherese) y sus palacios e iglesias, así como los bastiones defensivos, responden al estilo gótico catalán.

Orosei-Osala_beach

Golfo de Orosei

Toda la isla está llena de atracciones deslumbrantes como conocer la Sartiglia, las fiestas de Sant’Efisio en Cagliari, el redentor de Nuoro o la cabalgata de Sassari. Pero nosotros la abandonamos admirando los abruptos acantilados y las cuevas calcáreas del Parque Nacional del Golfo de Orosei y, ponemos rumbo al continente para desembarcar en la región italiana de la Basilicata, al norte de Calabria.

 

Gallipoli_Città_Vecchia

Gallípoli. De Colar – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, http://bit.ly/1XcyxH3

Al sur de la bota italiana

Desde la costa suroeste de la bota, cruzamos los Apeninos y llegamos a Policoro, un importante centro turístico de esta árida región, famosa por sus playas. Cruzamos el Golfo de Tarento, acariciados por la suave brisa del mar Jónico y alcanzamos Gallipoli (40º 03′ N, 17º 59′), en la región de Apulia. Considerada una de las más bellas del ‘tacón de la bota’, esta ciudad, encaramada en una pequeña isla, invita a pasear disfrutando de sus calles arboladas, sus iglesias, sus calas y su tradición pescadora.

Lecce. De User Laibniz on it.wikipedia – Laibniz, CC BY-SA 3.0, http://bit.ly/1LR9fh0

Si desviamos nuestra ruta ligeramente hacia el norte, descubrimos Lecce (40 º 21′ N, 18º 10′ E), capital de la región y cuna del ‘barroco leccese’, un estilo que difiere ligeramente del barroco romano y que convierte en un placer el paseo por su excepcional casco antiguo, en el que se pueden admirar casi una treintena de iglesias de una peculiar piedra caliza.

Nos despedimos de Italia en el puerto de Otranto (40º 08′ N, 18º 29′ E) desde donde se contempla una bonita vista de su cittá vecchia, encaramada sobre un acantilado y dominada por un imponente castillo aragonés de robustas torres.

Otranto_castello

Otranto. CC BY-SA 3.0 http://bit.ly/1p7RnUD

Al otro lado del mar Adriático nos espera Albania, tierra rica en búnkeres y en sorpresas para el viajero. No os perdáis la siguiente etapa de nuestro viaje por el Paralelo 40 N: nos llevará a la Macedonia griega, nos asombraremos en las alturas el Monte Olimpo y tras cruzar Turquía, ascenderemos al Monte Ararat, donde la Biblia sitúa el Arca de Noé.

¡Sigue nuestro viaje por el Paralelo 40 Norte!

 

John Snow y el mapa que salvó Londres

Esta es la historia de un mapa que salvó cientos de vidas y cambió la concepción de la cartografía para siempre. Del plano de un distrito que venció a una implacable epidemia que segó la vida de 700 londinenses. Y del primer mapa utilizado como herramienta de búsqueda e interpretación de informaciones. Hablamos del precursor de una nueva disciplina, la visualización de datos, hoy compañera habitual de noticias o publicaciones científicas.

 

Nos situamos en agosto de 1854, cuando la populosa y caótica Londres, John_Snowcon más de 2.5 millones de habitantes, es la ciudad más grande del mundo. Con los últimos coletazos del verano, el corazón de esta urbe atestada y maloliente se estremece. En menos de una semana han muerto 700 personas, arrebatadas por el brote de cólera más violento de Inglaterra, en un área de apenas medio kilómetro de diámetro del barrio londinense de Soho.

Muy próxima al foco de la epidemia se encuentra la consulta del doctor John Snow. Este inquieto doctor, conocedor del deficiente alcantarillado y el grave problema de basuras que sufre la urbe, comienza a sospechar del agua de la cercana fuente pública de Broad Street. Y es que la mayoría de las casas de la época vertían sus residuos a los pozos ciegos situados en los sótanos. Vaciar un pozo negro costaba un chelín, un precio fuera del alcance del londinense medio. Como consecuencia, más de 200.000 pozos negros rebosaban a unos desagües diseñados sólo para recoger la lluvia. Por las calles corrían verdaderos ríos de detritus, que desembocaban en el Támesis.

 

Un mapa para visualizar al culpable
FaradayFatherThamesPara investigar las fuentes de la infección John Snow recurrirá a un método que venía utilizando desde hacía un tiempo: el uso de mapas para argumentar sus tesis. Armado con un plano de la zona asolada y con la ayuda del párroco local Henry Whitehead, comienza a anotar en él las muertes por cólera en el mes de septiembre. Para ello realiza un minucioso trabajo de campo, visitando uno por uno todos los edificios del área afectada y ayudándose de los registros del hospital de Middlesex, donde eran trasladadas muchas de las víctimas.

Sobre el mapa, unas finas líneas negras marcan el hogar de cada fallecido, de forma que se iban apilando unas sobre las otras a medida que el número de decesos aumentaba. Esto permitió conectar de forma visual la incidencia de la enfermedad con su concentración. Además, Snow localizó sobre el mapa los pozos de agua de la zona. Y el resultado fue demoledor: más del 70% de las muertes se habían producido en el área de servicio de la bomba de agua de Broad Street.

La investigación a pie de calle del doctor aclaró además algunos puntos oscuros. Es el caso de 500 trabajadores de un taller situado dentro de la zona de epidemia, pero en el que únicamente murieron cinco hombres. El disponer de una bomba de agua propia dentro del edificio les había salvado la vida. Lo mismo ocurrió en una destilería que contaba con un pozo privado. Peor suerte tuvieron algunas de las víctimas, que contrajeron el cólera pese a vivir lejos del pozo de Broad Street. Al parecer, por motivos laborales o familiares frecuentaban esta calle, donde bebían de la fuente.

Y el resultado fue una de las primeras infografías de la historia:

 

Snow-cholera-map (1)

 

Apoyándose en estos datos, John Snow consiguió persuadir a las autoridades para que quitasen la manivela a la bomba de agua, con lo que fueron disminuyendo los casos de la enfermedad. Algo más tarde se descubrió al culpable: los pañales de un bebé enfermo que se filtraron al agua subterránea a través de un pozo negro.


Una herramienta para interpretar el mundo

El doctor Snow no sólo acababa de salvar cientos de vidas. Su rigurosa investigaciónJohn_Snow_memorial_and_pub rompía con uno de los paradigmas de la época, la teoría miasmática de la enfermedad, que creía en el contagio a través de las ‘miasmas’, emanaciones fétidas del suelo y de las aguas. Se abría la puerta a la epidemiología moderna y al estudio sistemático de la propagación de enfermedades.

Otro aspecto muy interesante es que nos encontramos ante uno de los ejemplos más tempranos de la visualización de datos, una herramienta fundamental para comprender nuestro mundo en la actual era digital, de la que hablaremos en próximas entradas de este blog.

Si paseamos atentamente por Londres, aún hoy podemos rastrear las huellas de este emocionante episodio de la historia. Un bordillo de granito rosa nos indica el espacio que ocupaba entonces la fatídica bomba de agua. Muy cerca, podremos beber unas cervezas (o agua si somos muy osados) en un pub con el nombre del doctor, donde se reúne ‘The John Snow Society’.  Y al salir, ya entonados, intentaremos no tropezar con la réplica de la bomba de agua (sin manivela, of course)  que se erigió en 1992 como homenaje al doctor Snow y su benéfico y revolucionario mapa.

Si deseáis más información, os proponemos esta charla TED donde el escritor Steven Johnson nos habla de su libro ‘El Mapa de los Fantasmas’, sobre el brote de cólera de Londres y su impacto sobre la sociedad moderna.

 

Terra Australis Incognita: un continente mítico muy real

Un dato sorprendente es que la Antártida no se popularizó en los atlas actuales como un continente hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Y sin embargo, ya había sido intuida y representada desde hacía milenios en los mapas como mítico contrapeso a los continentes ya conocidos del norte. Esta es la historia de un continente imaginario que resultó ser muy real.

En el siglo I el astrónomo y geógrafo griego Ptolomeo OrteliusWorldMap300.jpegrepresentaba en un célebre planisferio un misterioso e inmenso territorio llamado Terra Australis Incognita, es decir, la Tierra Austral Desconocida. Su cartografía se inspiraba en las tesis geométricas de Aristóteles y  Eratóstenes que planteaban que si la Tierra era esférica, las leyes de la simetría hacían necesario un gran continente austral que ‘equilibrase’ el peso y la superficie continental del hemisferio norte. Aunque la extensión del supuesto continente incluía zonas que corresponden hoy a Australia, Nueva Zelanda y a grandes extensiones de océano, se trataba de una asombrosa intuición de lo que conocemos como el continente antártico.

La tradición ptolemaica se perdió en Europa durante la Edad Media, cuando la investigación geográfica experimentó un fuerte retroceso. Sin embargo, su ‘Geografía’ se había mantenido vigente entre los árabes y en Constantinopla, con sucesivas ediciones en lengua griega,  y a partir de estas fue traducida al latín por el humanista Jacobus Angelus a principios del siglo XV.

Mercator_World_Map300El enigmático continente volvía aparecer en los mapas europeos, junto a los nuevos conocimientos geográficos  que incorporaban los viajes de exploración de un Renacimiento ansioso por descubrir el mundo. Aunque se dibujaba alrededor del polo sur, con mucha frecuencia se atribuía a esta Terra Ignota una superficie mucho mayor a la de la Antártida real y se situaban sus límites mucho más al norte. Esto llevó a grandes confusiones, como la del navegante Magallanes quien, al descubrir el estrecho que lleva su nombre y contemplar las costas de Tierra del Fuego, creyó encontrarse ante nuestro mítico continente desconocido. Otras tierras, como Nueva Zelanda, Australia o la Isla del Espíritu Santo, en el archipiélago pacífico de Vanuatu, recibieron el apelativo de ‘austrialis’ al ser confundidas con esta tierra.

Map-heart-300Finalmente, los viajes de marinos españoles como Fernando de Hoces y sobre todo, las exploraciones de James Cook a través del océano Antártico demostraron que la masa continental debía de estar confinada mucho más al sur de lo que habían estimado.

En 1820 el continente antártico es oficialmente descubierto, aunque todavía hay discrepancias sobre quién fue el primero en avistarlo: un mercader británico, un explorador y científico ruso, o un cazador de focas estadounidense. La mítica Terra Ignota desaparecía, miles de años después de su primera representación. Todo un continente desconocido pero muy real, la Antártida, esperaba a ser explorado.

 

 

 

Ni Europa está donde está, ni es tan grande. De cómo nos engañan los mapas.

Existen más de 400 formas de representar nuestro mundo y la desconcertante verdad es que ninguna de ellas es fiel al original. La mayor parte de nuestros mapas muestran Europa y Norteamérica mucho más grandes y más al sur respecto a su imagen real.

El problema es sencillo de entender si consideramos que nuestro planeta es una esfera achatada en los polos, un geoide y que debemos plasmar su área, formas y distancias sobre una superficie cuadrangular y bidimensional. ¿Cómo hacerlo? Sólo es posible a través de aproximaciones matemáticas que llamamos proyecciones y que siempre llevan aparejada una distorsión, ya sea en área, en ángulos, en formas o en distancias.

Continentes con tamaños incorrectos

Sin título-1La mayor parte de los mapas que conocemos derivan de un mapamundi diseñado por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator en 1569. La proyección ideada por Mercator permitía a los marinos conocer muy fielmente las distancias entre Europa y América en sus rutas comerciales, pero incluía una distorsión importante respecto a las zonas más alejadas de estos dos puntos. El resultado es que  las regiones más cercanas a los polos norte y sur aparecen proporcionalmente más grandes que los que están cerca del Ecuador.

Por ejemplo, Sudamérica tiene una extensión de 17.824.296 km  cuadrados, mientras que Europa es mucho más pequeña, con 10.530.751 km. Sin embargo, si observamos un mapa con proyección Mercator parecen casi similares. Además hay que tener en cuenta otro efecto de la distorsión: Europa y Norteamérica deberían estar mucho más al norte de donde están, mientras que aparecen prácticamente centrados en el mapamundi. De esto se cercioraron dolorosamente los primeros exploradores del polo Sur, cuando descubrieron que allí los mapas eran casi inútiles.

Y si todos estos problemas eran conocidos, ¿por qué seguimos usando la proyección Mercator?

En busca de visiones ‘más justas’

Sin título-2En 1974, el historiador Arno Peters, convencido de que detrás de el uso de esta proyección había una concepción eurocéntrista u occidental del mundo, publica
su propia proyección, basada en una proyección anterior de James Gall, un cartógrafo del S.XIX. Aunque el tamaño de los continentes es más cercano a la realidad, el problema es que en ella África y Sudamérica aparecen muy estiradas, por lo que también ha sido muy desacreditada.

En la actualidad, la proyección Mercator cuenta con muchos detractores, como la ONU, la Unesco y muchas ONG que proponen el mapa de Peters (o Gall-Peters), alternativas a Mercator para representar la totalidad de la Tierra completa, u otras alternativas como las de: Bonne, Goode, Sinusoidal, Robinson, o en especial, Mollweide.

Sin embargo, curiosamente los mapas de Google y otras empresas, siguen usando la proyección Mercator que sigue siendo la más popular.

El primer mapa en relieve estaba hecho de arroz…y lo fabricó un chino.

Montañas de arroz Ellos descubrieron la pólvora. Y el papel, la brújula y la imprenta. Incluso comían naranjas antes que cualquier valenciano. Y si nos atenemos a las crónicas, nuestros amigos los chinos también crearon el primer mapa en relieve de la historia. Lo hicieron con el material que tenían más a mano, el arroz. De hecho, este es precisamente el título del libro de un tal Jiang Fang, ‘Ensayo sobre el Arte de construir montañas con arroz’, escrito en el año 845 a. C., hace la friolera de 2860 años.

Ya en el primer milenio, el polifacético científico y estadista Shen Kuo ideó un mapa en relieve utilizando aserrín, madera, cera de abejas, y pasta de trigo. Su modelo fascinó al emperador Shenzong de la dinastía Song, que ordenó que todos los prefectos que administraban las regiones fronterizas debían preparar mapas de madera similares y enviarlos a la capital para almacenarlos en un archivo. De esta manera, el gran Shenzong se convirtió en el primer emperador en conocer el relieve de sus tierras, una ventaja inigualable para emprender cualquier guerra.

chinoEl filósofo neo-confuciano Zhu Xi fue el precursor de nuestros mapas flexibles y portables. Construyó su mapa en ocho piezas de arcilla y madera unidas por bisagras, de forma que se podía plegar y transportarse envuelto en el cuerpo de una persona.

Cuatrocientos años más hubieron de pasar hasta que el incansable viajero árabe Ibn Battuta quedase deslumbrado por el primer mapa en relieve conocido en la Península Ibérica, unos modelos de cera en Gibraltar que imitaban a la naturaleza de forma asombrosa.

¡Más sobre la historia de los mapas en relieve en próximos post!